A Medio Paso

IMG_0301Las pieles eran color champaña en una oscura madrugada. Una melodía placentera se movía al ritmo de nuestros pies lentos. Las coloridas sombras zumbaban alrededor del jardín. Sin poder contar cuantas veces ya, me encontraba nuevamente entre las plantas de un hogar ajeno. El color verde oscuro llenaba los espacios entre la música y las burbujas blancas del licor. Se escapaba en medio de las telas, mientras sus dueñas incomodas intentaban bailar las tantas piezas de la noche.

Era otro día oscuro sin empezar donde yo era una musa otra vez. Una aguja, se entrometía en mi piel varias veces, traspasando un hilo color champaña desde mis muslos a mis tobillos morados. El hilo se infiltra en mi piel cada noche de luz color champaña en aquel jardín ajeno lleno de otras como yo. El dolor era profundo, pero no inusual. La aguja no causaba el dolor, el caminar sí, aunque el caminar en realidad no sucedía. Era más como un medio paso y otro medio paso. El dolor no era propio, todas nos movíamos unánimes al son de una canción de cuna. El viento se paralizaba al ritmo de mis pies y mi única pierna. En horas como esta, las musas teníamos una sola pierna. Ocupaba el espacio perfecto entre la tela rígida de la falda larga y recta. La unión entre las dos piernas era perfectamente invisible. Los rastros de tener dos piernas desaparecían por completo en aquellas noches.

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IMG_0305Esto sucedía regularmente, para ser exactos, dos madrugadas cada semana. Teníamos razones de sobra para celebrar, nos inundaban grandes momentos de euforia y disfrute en toda Francia. Si les puedo ser honesta, ser musa no tenía nada de disfrute. La velada transcurría segundo por segundo en el reloj gigante del jardín. Las sonrisas eran fingidas y rutinarias hacia los hombres que pedían bailar con nosotras. De costumbre y por obligación bailábamos a medio paso, ellos también, acostumbrados a este tipo de veladas. Paso a paso, el viento se colaba en medio del estómago y se chocaba en la pierna. Exhausta pedía permiso para retirarme del paso a paso, para quedarme quieta por unos minutos. No había sillas para descansar, no servirían de mucho igual, no podíamos sentarnos sin caernos.

IMG_0310Éramos musas, aquellas con una sola pierna, supliendo el deseo de un hombre, que en algunas noches se volvía realidad. En estas fiestas aquel nos permite soñar con la libertad, pero solo a medio paso. De pie por algunos eternos segundos charlaba con los hombres que pasaban a saludar, esperando que se acabara la noche. Desesperanzada me ilumina una luz amarilla, que lentamente opaca la de color champaña, permitiéndome por primera vez en la velada caminar otra vez.

 

 

 

Reto: Texto Fantástico

Tema: Belle Époque/Paul Poiret

Reto Instagram: Subir tres fotos que hablen del tema.

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Instagram story:

Edición por Lucía Zea

Fotos originales no son de mi autoridad.

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